1. Basa tus comidas en carbohidratos con fécula

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Los carbohidratos con fécula que consumes deberían representar más de la mitad de todo lo que comes. Si no puedes cumplir esta regla, intenta incluir al menos un alimento con fécula en cada comida principal. Entre los alimentos que tienen carbohidratos, se incluyen las patatas, el pan, los cereales, el arroz y la pasta. Es importante elegir variedades integrales porque contienen más fibra y, por tanto, pueden ayudarte a sentirte lleno más tiempo. Hay gente que piensa que los alimentos con fécula engordan, pero lo cierto es que los carbohidratos contienen menos de la mitad de calorías de la grasa.

  1. Come mucha fruta y verdura

Las frutas y las verduras tienen bajo contenido en grasa y contenido de calorías, pero son ricas en fibras. También contienen muchas vitaminas y minerales que desempeñan el papel fundamental de impulsar el sistema inmunológico del cuerpo para luchar contra las enfermedades. Los nutricionistas suelen recomendar que comas una serie de frutas y verduras distintas cada día. Es más fácil de lo que parece.

  1. Reduce las grasas saturadas y el azúcar

El cuerpo necesita algo de grasa para ofrecer los ácidos grasos y ayudar a la absorción de las vitaminas liposolubles; sin embargo, tener demasiada grasa a menudo desencadena ganar peso. Por eso, para garantizar que estás haciendo una dieta adecuada, simplemente sustituye las grasas saturadas con las grasas insaturadas que se encuentran en el pescado graso, los aceites vegetales, las semillas, los frutos secos y los aguacates. Las grasas saturadas de la mantequilla, los pasteles, las tartas, la nata y el queso pueden aumentar los niveles de colesterol en la sangre.

  1. Bebe bastante agua

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No te deshidrates si puedes beber agua. Normalmente se recomienda beber 6-8 vasos de agua al día además del líquido que conseguimos de los alimentos que consumimos. Asegúrate de evitar las bebidas gaseosas y azucaradas que tienen un alto contenido en azúcares y calorías. Estas bebidas no son buenas para los dientes. De hecho, incluso los zumos de frutas sin azúcar tienen alto nivel de azúcar libre, así que ten cuidado con cuánto bebes cada día. Proponte limitarte a un vaso de 150 ml de zumo de frutas al día.

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