Más de 1 de cada 10 personas que respondieron a la encuesta online reciente de HealthyWomen’s sobre el tema dijeron que hacían frente al estrés haciendo cosas poco saludables, como darse un capricho excesivo con el alcohol y la comida, y otros comportamientos autodestructivos. Puedo garantizar que estas acciones no te ayudarán a sentirte mejor; de hecho, comportamientos así sólo agudizan los efectos dañinos del estrés crónico en tu salud y probablemente añadirán una serie de problemas que se tendrán que tratar.

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La realidad es que poco se puede hacer con el estrés en tu vida. Con lo que sí puedes hacer algo, sin embargo, es en cómo te afecta. Y los mejores fundamentos para ello es un estilo de vida saludable. Esa sólida base puede ayudar a protegerte de los efectos dañinos del estrés crónico con el que todos vivimos.

Eso significa seguir un estilo de vida saludable, sobre todo en cuanto a la comida y al ejercicio.

Alimentos para la calma

A continuación te mostramos cómo hacerlo:

  • Evita los azúcares y los almidones simples (papas fritas, pasteles y helados). El pico de azúcar en sangre y la insulina que causan, combinados con tu nivel ya elevado de cortisol, pueden llevarte a comer más, así como ponerte en riesgo de resistencia a la insulina y diabetes. No hay nada malo en buscar comida que te calme, pero toma los atributos de la comida calmante “mala” –cremosa, crujiente, dulce- e intenta encontrar alternativas más saludables.
  • Evita el café y otras comidas y bebidas con cafeína. No sólo aumentan los niveles de ciertas hormonas de estrés, sino que además imitan sus efectos en el cuerpo (aumentando la frecuencia cardíaca, por ejemplo).
  • Incrementa la ingestión de verduras, frutas y otros alimentos ricos en fibra. Los nutrientes que proporcionan prestan una porción adicional de protección contra los efectos que minan la inmunidad del estrés crónico.
  • Elige carbohidratos complejos. Su liberación constante de azúcar no sólo mantiene tus niveles estables de azúcar en la sangre, sino que además induce al cerebro a liberar más cantidad de serotonina química que mejora el estado de ánimo.

Ejercicio

Si tuviera que hacer una lista de los estudios que demuestran los beneficios del ejercicio en la reducción de hormonas del estrés, sería una lista más larga que mi brazo. Simplemente moverte (caminar, correr, ir en bici, nadar) ya cambia el equilibrio de las hormonas del estrés en el cerebro.

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Los estudios sugieren que al hacer el cuerpo más fuerte y más saludable, el ejercicio mejora tu habilidad de responder ante el estrés, impidiendo así muchos de sus efectos negativos como la ansiedad, la depresión y enfermedades del corazón. El ejercicio regular también ayuda a eliminar los subproductos de respuesta del cuerpo al estrés –esos cientos de sustancias químicas liberadas en respuesta a una situación de estrés, lo cual permite que vuelvas a un estado normal más rápidamente.

Luego están los beneficios de meditación del ejercicio. Hay una “zona” en la cual entras cuando estás nadando, caminando o corriendo, una sensación mayor de autoestima que resulta del hecho de hacer algo que sabes que es bueno para ti y ver los resultados físicos de esta acción, el apoyo social si estás entrenando con un amigo, e incluso el hecho de que la actividad física mejora el sueño.

Realmente no importa qué tipo de ejercicio hagas; lo más importante, según los estudios, es que hagas algo que realmente te guste, no algo que sientes que tienes que hacer. De lo contrario, ¡sólo te estarás estresando de nuevo!

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